Capitulo 22:
Narras Tu:
Los días pasaron y finalmente llego el día de mi cumpleaños. Con respecto al asunto del auto… aun no pude darle la tarjeta de Bryan a Ross, ya que siempre que quiero entregársela, siempre nos interrumpen. Una llamada de su oficina, una llamada de Lily o algo por el estilo. Por lo que supongo que… tendré que ocuparme yo. Además, no creo que sea peligroso… ¿O sí?
El día de ayer, pase todo el día en casa de Lily planeando todos los detalles de hoy en la noche. Ella se ocupó de la gente, la comida, la bebida y todo lo demás, por lo que no tuve que ocuparme de absolutamente nada. Aunque quería ayudar un poco, ella junto a Erick se ocuparon de todo. Estos días logre llevarme muy bien con Erick, es una persona muy amigable y sobre todo me trata muy bien. Aunque… hay momentos en los que tengo la leve sensación de… que le gusto. Pero aunque quisiera fijarme en una persona como Erick, no puedo pensar en otro que no sea Ross.
Me levante cuando la alarma sonó por tercera vez en la mañana. Hoy no fui al colegio, ya que no tenemos clases hasta la otra semana por un problema en la preparatoria.
Luego de darme una ducha y vestirme lo más cómoda posible, baje a desayunar. Cuando llegue a la cocina, me decepcione cuando vi que no había nadie, probablemente Ross ya se fue a la empresa. Suspire y trate de comer el desayuno que me prepare, el cual era un tazón de cereales. Aunque no quería desayunar sola, logre terminarlo.
El timbre de casa sonó sobresaltándome. Qué raro… Lily no vendrá hasta dentro de una hora, entonces… ¿Quién será?
Baje de mi taburete y trotando llegue hacia la puerta. Me estire un poco para ver a través del pequeño agujero quien era, pero solo logre ver una enorme caja, seguramente un poco más alta que yo. Abrí la puerta aún más extrañada y rápidamente unos dos hombres aparecieron…
--: ¿Señorita _______ Jenkins? (Pregunto mientras se acomodaba su gorra de color azul con un logo de alguna empresa)
Tu: S-Si… ¿Qué necesitan?
--: ¿Nos permite? (Pregunto mientras sostenía a la enorme caja)
Tu: Claro…
Di unos cuantos pasos hacia atrás para permitirlos entrar. Entre los dos hombres, tomaron cada uno un lado de la caja y a la misma vez la levantaron y pasaron a través de la puerta. Me di cuenta que tenía un enorme moño arriba de la caja, por lo que entendí al instante que era un regalo.
--: ¿Puede firmar aquí? (Pregunto unos de los hombres mientras me extendía un papel)
Firme rápidamente, y le di una propina a los hombres por haber traído aquella caja. Cerré la puerta en el momento en el que ellos salieron para dirigirse a su camioneta color blanca que estaba estacionada en la calle.
Lo primero que hice fue mirar de un lado a otro aquella caja enorme en donde seguramente entraba una persona, o tal vez dos. Luego con un poco de esfuerzo alcance unos de los listones de aquel enorme moño y tire de este.
Por acto de reflejo me hice hacia atrás cuando los cuatro lados de la caja cayeron al piso. Mi boca se abrió en una sonrisa cuando vi a un enorme oso de peluche color marrón claro. Tenía las manos juntas en un corazón color rojo, que decía ‘’Te quiero’’. Y mi vista se dirigió hacia una pequeña tarjeta colocada en aquel corazón. Aun emocionada y sorprendida tome aquella tarjeta e inmediatamente sonreí.
‘’Espero que la pases muy bien en tu cumpleaños número 18. Recuerdo que cuando eras pequeña, siempre quisiste unos de estos peluches (Enormes) pero nunca podíamos encontrar el indicado. Por eso cuando vimos este, ambos pensamos en ti. Sentimos no poder estar ahí en un día tan especial, pero espero que este ‘’pequeño’’ amiguito pueda al menos hacerte feliz… te queremos…
Tus padres…’’
Sonreí como idiota y a punto de llorar al recordar cuando solo tenía seis años. Es cierto, siempre me gustaron estas cosas, no importaba la edad que cumplía, siempre me gustaron.
Me acerque al enorme peluche un poco más grande que yo, y le di un fuerte abrazo. Su pelo era suave y esponjoso, además de ser perfecto para abrazar.
* * *
Cuando Lily llego a casa, lo primero que hice fue mostrarle el regalo de mis padres. Ella hizo lo mismo que yo y abrazo al enorme oso de una manera exagerada mientras gritaba ‘’¡Qué lindo!’’. Yo solo reí cuando vi que estuvo a punto de caer al suelo junto con el oso.
Tu: ¿Te quedas a almorzar?
Pregunte en mi habitación mientras dejaba a mi enorme oso al lado de mi cama. Lily me había ayudado a subirlo por todas las escaleras para dejarlo en mi habitación.
Lily: (Sonrió) ¡Claro! Pero yo me encargo…
Tu: Si tú quieres… (Sonreí)
Bajamos hasta la cocina y Lily comenzó a buscar todos los ingredientes que necesitaba. Me obligo a quedarme en el living sentada en el sillón hasta que ella terminara de comer, supongo que es uno de los privilegios de cumplir años…
Aunque quería ayudarla a preparar la comida, ella me hizo prometerle que me quedaría fuera de la cocina hasta que ella terminara. Y así lo hice. Cuando termino de cocinar, llego hasta el living y de la mano me llevo hacia el comedor. Sonreí ante ver toda la mesa preparada y la comida también estaba servida.
Tu: Gracias, es mi comida preferida… (Dije al ver toda las cosas que me gustan)
Lily: Es tu cumpleaños… quiero que la pases bien (Sonrió mientras me daba un leve abrazo)
Tu: Gracias… (Murmure) Entonces… ¿Almorzamos?
Lily: ¡Claro!
Narra Ross:
Tuve que irme un poco más temprano hoy a la empresa ya que había cierto problema que tenía que arreglar. Fue un poco extraño desayunar solo sin molestar a ______, pero al menor pude desayunar algo.
Estaba en mi oficina acomodando unos papeles a la misma vez que escribía un informe en mi computadora, cuando la puerta de mi oficina sonó en dos pequeños golpes.
Ross: Adelante…
Camila, mi secretaria, abría lentamente la puerta con una bolsa en su mano. La bolsa parecía ser de una tienda de ropa de chicas y tenía un pequeño moño color rosa junto con una tarjeta. Mire extrañado cuando se acercó y dejo aquella bolsa en mi escritorio.
Ross: ¿Qué es eso? (Pregunte un poco divertido y extrañado)
Camila: Todos los chicos de la oficina conocemos a ______, porque sus padres siempre nos contaban cosas de ella… (Respondió con una sonrisa) Por eso entre todos le hicimos un pequeño regalo y me preguntaba… ¿Puedes entregárselo tú por nosotros?…
Ross: Claro, porque no… (Sonreí)
Camila: Gracias… Oh, y también dile que espero que la pase bien el día de hoy… (Sonrió)
Ross: Si… (Guarde silencio) ¿Por qué el regalo?
Camila: ¿Acaso no sabe? Hoy es el cumpleaños de ______...
Es cierto… ¿Cómo pude olvidarlo? Ella me comento que haría una fiesta en casa para su cumpleaños, pero como estuve ocupado con la oficina, lo olvide completamente. Soy un idiota…
Deje todos los papeles acomodados arriba de mi escritorio, me puse de pie y tome mi saco.
Ross: Cancela la reunión de hoy a las tres, dile que ocurrió un inconveniente y tengo que ausentarme. También encárgate del informe. No te preocupes, solo falta poco para terminarlo y procura entregarlo hoy si es posible… (Dije mientras me colocaba mi saco) Oh, y dile a Cecilia que haga un informe de cómo va avanzando el último proyecto que está a su cargo. (Comencé a caminar hacia la puerta)
Camila: Claro… (Respondió mientras anotaba todo) Por cierto… ¿Sucedió algo?
Presione el botón del ascensor que solo tardo unos cuantos segundos en abrir sus puertas. Sonreí y gire hacia Camila…
Ross: Necesito comprar un regalo para un Pequeño Polluelo…
Narras Tu:
Lily: ¿No tienes apetito?
De repente, sin darme cuenta, me encontraba perdida en mis pensamientos mientras miraba hacia la ventana que estaba colocada hacia mi izquierda. Cuando mire mi plato, solo había comido la mitad de todo, algo que nunca suelo hacer…
Tu: ¿Eh? No solo…
Lily: (Sonrió) ¿Estás pensando en él?
Tu: ¿Qué? ¡No! ¿Cómo crees…?
Lily: (Me miro sonriendo)
Tu: (Suspiro) Está bien, es cierto…
Lily: ¿Entonces…?
Tu: Es que… (Guarde silencio) me acostumbre a comer con él…
Lily: Dios… (Sonrió) Estas en problemas…
Tu: Lo se…
Narra Ross:
Aunque dije que necesitaba comprar un regalo, no logro encontrar uno indicado. Pase tienda tras tienda, pero no encuentro algo que encaje con ella…
Casi en todas las tiendas solo venden ropa, o accesorios. Pero no logro imaginármela usando todas esas cosas… ella no es ‘’ese’’ tipo de chica, algo de lo que estoy un poco feliz.
Al final no logre encontrar nada y comencé a caminar a través de las calles buscando algo que llame mi atención en alguna tienda, pero todo es lo mismo…
Cuando estaba pensando en darme por vencido, encontré el regalo en el lugar menos pensado. Una tienda que no llamaba mucho la atención, logro llamar la mía. Sin pensarlo mucho, entre en aquella tienda. Cuando entre, vi que vendían todo tipos de colgantes, collares o llaveros. Comencé a caminar por la tienda para buscar algo que me gustara y que le gustara a ella, hasta que me detuve en seco cuando algo llamo mi atención.
Tome aquel colgante para celulares y lo observe detenidamente. No pude evitar reírme cuando lo vi… era perfecto.
Ross: Sin lugar a duda… te gustara Polluelo.
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